Los ojos de la guerra

domingo, 24 de mayo de 2009




Guerra, algo que posiblemente estamos acostumbrados a escuchar pero también a olvidar, sea por religión, territorialismo o ideologías que varían entre lo que esta bien y lo que esta mal, pero siempre con un factor común, las victimas y los victimarios.

Siempre he mirado el conflicto armado desde una óptica con muchos perjuicios hacía los militares o insurgentes que si bien “hacen su trabajo” indistinto del bando al que pertenezcan, ideología que se persiga, o leyes que les imperen a ejecutar tantos actos de barbarie, asimismo son personas de carne y hueso, que pueden discernir entre crudeza y misericordia. Esa misma misericordia que pide en sollozos cada pueblo que ha tenido que acunar sus hijos entre el sonido de los fusiles y las bombas azotando con fiereza sus hogares. Sin embargo ahí están los hijos de un pueblo y los hijos de sus hijos arraigados a la vida y a una causa que les da la voluntad y la fuerza para quitar los escombros de tierra y cemento que quedan en sus cuerpos después de cada enfrentamiento.

Juzgar…, cómo es de fácil no!, que mal estoy al juzgar sin tener el conocimiento propio del verdadero conflicto, ese que esta más allá de lo que me muestra una pantalla o una opinión de un jerarca que posiblemente no ve más allá de sus propósitos fascistas, argumentando una política demócrata donde presuntamente todos estarán protegidos y no sometidos. Sin embargo cada hombre que sostiene un fusil, cada hombre que defiende una causa debe concebir en su mente el verdadero significado de JUSTICIA, asimismo juzgara sus acciones y su conciencia será su único más grande verdugo.

Dicen que en la guerra y en al amor todo se vale, también dicen que el fin justifica los medios, pero será que para este hombre cargar el cuerpo sin vida de un niño cuya sangre inocente ha sido derramada en medio de un conflicto (donde el participa), es sólo parte del sacrificio que se debe hacer en PRO de una política social.

¡No creo!
Debajo de ese uniforme hay piel, sangre, amor, alma y tal vez en las mismas cantidades, también haya ira, odio de saber que ese niño podría ser uno de sus hijos, ira contra si mismo de pensar que tal vez pudo haber hecho algo más por él. Intentar comprender el dolor de este soldado que ahora es más hombre que soldado, es casi imposible pero su dolor se hace casi palpable.




Será qué la justicia de la que tanto se habla, se alimenta de las torturas de un pueblo marchito por ver sus hijos en tan crudas circunstancias. Será entonces que un combatiente puede alimentar su sed de batalla con estos retratos, que a decir verdad son la apócope de una realidad más cruda aun.




A pesar de la coraza que tienen todos estos hombres nunca podrán negar una existencia humana en su ser, nunca podrán blindar sus corazones, jamás podrán renunciar a sentir el dolor por ver un hermano caer.





Y mientras tanto, Israel llora, Irak llora, Colombia llora y a ese llanto se le suman muchas otras naciones que entre balas, cañones y bombardeos conservan la suficiente fuerza de voluntad para continuar viviendo, luchando y hasta para enterrar nuestros muertos. Esto más que una mirada política es una mirada humana que pretende manifestar el dolor de todos y cada uno de los que participan en un conflicto que tiñe de rojo esta tierra que a pesar de todo transpira vida.

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Katan: Por este lado estamos de fiesta, por el honor de haber perticipado en los premios del señor Joker y Gracias nuevamente por ese lindo reconocimiento que sin duda alguna es muy motivante o exitante hablando en contexto del premio jajaja.

5 comentarios:

Milo Gasa dijo...

Lo que queda de hombre en un soldado, después de un entrenamiento y un lavado de cerebro, no se puede llamar humano.

Un abrazote y felicitaciones por el premio, tigre.

Quike dijo...

Hola mi niño!! Me está gustando mucho el giro que le estás dando a tu blog. Suerte en esta nueva jornada de camino.

un esponjoso abrazo

Quike

Aki®a dijo...

Esas huellas no se borran nunca... uno tiene que vivir con ellas siempre.

Saludotesssssssssssssssss

Green dijo...

El único vaso en el que tomo es uno que heredé de un tío que estuvo en la guerra de Vietnam, el cual demenció por supuesto...

...las guerras se suman a una serie de estragias económicas deprimentes.

Te recomiendo que leas 'La verdadera historia del club Bilderberg'.

Besitos y abrazos, Jakoshimitzu

ELECTROCHONGO dijo...

buen post! pasaba a saludar, nomás